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ACCIDENTES Y LESIONES
CAPITULO 287
Mordeduras y picaduras venenosas
Ciertos animales pueden inyectar veneno a
través de determinadas partes de la boca o con un aguijón.
Estos animales, por lo general, no pican ni clavan su aguijón
a menos que sean provocados o molestados.
Mordeduras de serpientes venenosas
Existen muchas especies de serpientes. La mayor
parte de las muertes se producen en niños, ancianos, personas
que no reciben tratamiento o son tratadas de forma inapropiada. A título
de ejemplo, en Estados Unidos se producen cada año más
de 45 000 mordeduras de serpiente, pero sólo 8000 de ellas son
venenosas, y el número de víctimas mortales es inferior
a quince. La mayor parte de las muertes se produce en niños,
ancianos, personas que no reciben tratamiento o son tratadas de forma
inapropiada, y personas que pertenecen a sectas religiosas cuyos miembros
están en contacto con serpientes venenosas. En ese mismo país,
las serpientes de cascabel son responsables de un 70 por ciento de las
mordeduras de serpientes venenosas y de casi todas las muertes.
Mordeduras de serpiente
La gran mayoría de las mordeduras
de serpiente se localizan en las extremidades
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La copperhead y, en menor medida, la mocasín,
son responsables de la mayor parte del resto de mordeduras de serpientes
venenosas. Las serpientes de coral causan menos del uno por ciento del
total de las mordeduras.
Las serpientes importadas que se encuentran en los
jardines zoológicos, en granjas y en colecciones de profesionales
o aficionados son responsables de alrededor de 15 mordeduras al año.
La mordedura de una serpiente venenosa no siempre
provoca síntomas de intoxicación. Alrededor del 25 por
ciento de todas las serpientes de la familia de los crótalos,
y del 50 por ciento de las mordeduras de cobras y de serpientes de coral,
no inyecta veneno. El veneno de las serpientes es una compleja mezcla
que contiene proteínas que desencadenan reacciones perjudiciales.
Puede afectar a casi todos los órganos del cuerpo de una forma
directa, o indirecta.
El veneno de las serpientes de cascabel y otras
víboras lesiona el tejido que rodea la mordedura, produce cambios
en las células sanguíneas, evita que la sangre coagule
y lesiona los vasos sanguíneos, ocasionando pérdidas a
través de los mismos. Estos cambios pueden provocar hemorragias
internas e insuficiencia cardíaca, respiratoria y renal. El veneno
de las serpientes de coral afecta al sistema nervioso, pero causa poco
daño al tejido que rodea la mordedura.
Síntomas y diagnóstico
Los síntomas de la mordedura de las serpientes
venenosas varían en gran medida, dependiendo del tamaño
y de la especie de la serpiente, de la cantidad y de la toxicidad del
veneno inyectado, de la localización de la mordedura, de la edad
y del tamaño de la víctima, y de la presencia de otros
problemas de salud en la persona que sufre la picadura. La mayoría
de las mordeduras se produce en la mano o en el pie. En general, las
ocasionadas por las serpientes de cascabel, las mocasines de agua y
las cobras causan dolor inmediatamente después de que ha sido
inyectado el veneno; pasados 10 minutos, se produce la inflamación.
Estos síntomas rara vez se retrasan más de 20 o 30 minutos.
El dolor puede variar de leve a intenso. Es posible diagnosticar una
mordedura de serpiente basándose en las marcas de los colmillos,
el enrojecimiento, el dolor, la inflamación y el hormigueo y
falta de sensibilidad de los dedos de la mano o del pie, o alrededor
de la boca, entre otros síntomas. Después de la mordedura
de ciertas especies de serpientes de cascabel, las víctimas suelen
notar un sabor metálico o de goma en la boca.
Si no reciben tratamiento, la hinchazón puede
avanzar y afectar a la totalidad de la pierna o el brazo en pocas horas.
Los ganglios linfáticos del área afectada también
pueden inflamarse y causar dolor. Otros síntomas suelen ser:
fiebre, escalofríos, debilitamiento, arritmia cardíaca,
desvanecimiento, sudación, náuseas y vómitos. Pueden
producirse dificultades respiratorias, en particular después
de una mordedura de víbora de cascabel Mojave. La víctima
puede tener dolor de cabeza, visión borrosa, párpados
caídos y sequedad de boca.
El envenenamiento moderado y grave causado por la
mordedura de serpientes suele provocar hematomas (moraduras) en la piel,
que pueden aparecer entre 3 y 6 horas después de la mordedura.
La piel que rodea la mordedura se vuelve tensa y cambia de color; se
pueden formar ampollas en un plazo de 8 horas y casi siempre están
llenas de sangre. La falta de tratamiento puede producir una destrucción
del tejido circundante, con formación de coágulos de sangre
en los vasos sanguíneos.
El veneno de varias serpientes de la familia de
los crótalos, en particular las serpientes de cascabel, impide
que la sangre coagule; las encías pueden sangrar y puede aparecer
sangre en el vómito, las heces y la orina.
Los resultados de los análisis de sangre
que determinan la capacidad de coagulación pueden ser anormales
y el número de plaquetas (los componentes de la sangre responsables
de la coagulación) puede verse notablemente reducido.
Las mordeduras de serpientes de coral causan poco
dolor e inflamación, o nada en absoluto. Los principales síntomas
son los cambios en el sistema nervioso. La zona que rodea la mordedura
experimenta hormigueo y los músculos cercanos se debilitan. A
continuación, la persona puede presentar falta de coordinación
muscular y debilitamiento general. Otros síntomas incluyen alteraciones
visuales y una mayor producción de saliva, con dificultades para
hablar y tragar. Finalmente pueden desarrollarse problemas respiratorios
graves.
Tratamiento
La mordedura de serpientes venenosas es una urgencia
médica que requiere atención inmediata. Antes de comenzar
el tratamiento, el personal médico de urgencias debe intentar
determinar si ha sido en realidad una serpiente venenosa y, en este
caso, si ha inyectado su veneno. Si no lo hubiese hecho, el tratamiento
es el mismo que para una herida punzante (limpieza profunda y una dosis
de refuerzo de vacuna antitetánica).
La víctima debería mantenerse lo más
calmada y quieta posible, abrigada, y debería ser trasladada
de inmediato al centro médico más próximo.
La extremidad mordida debe ser inmovilizada sin
apretarla demasiado y mantenida a una altura inferior al corazón.
Se deben quitar los anillos, el reloj y todas las prendas ajustadas
que lleve y no habría que administrar estimulantes. Sobre la
mordedura es aconsejable la aplicación de un extractor de Sawyer
(un dispositivo que succiona el veneno del lugar de la mordedura, diseñado
para primeros auxilios) en los primeros 5 minutos, y es necesario mantenerlo
colocado entre 30 y 40 minutos más mientras se produce el traslado
al hospital para continuar el tratamiento.
El antídoto (suero antiofídico), que
neutraliza los efectos tóxicos, es una parte importante del tratamiento
en la mayoría de las mordeduras. El antídoto se aplica
por vía intravenosa. También se administra una dosis de
refuerzo de la vacuna antitetánica y, en ciertos casos, antibióticos.
El tratamiento general para las mordeduras de serpientes
coral es el mismo que para las de la familia de los crótalos.
Si se producen problemas respiratorios, es necesario que la respiración
sea asistida. Es posible que se necesite utilizar un antídoto;
existe uno específico para las mordeduras de serpientes de coral.
En todos los casos de envenenamiento por mordedura
de ofidios, particularmente cuando las víctimas son niños
o ancianos, habría que ponerse en contacto con un centro de información
adecuado. El zoo local o un centro especializado deberían ser
los primeros sitios de consulta acerca del tratamiento de una mordedura
de una víbora venenosa de especie importada. El personal de estos
centros sabe dónde obtener el antídoto y cuentan con un
listado de médicos especialistas.
Mordeduras de lagartos venenosos
Los únicos dos lagartos venenosos que se
conocen son el lagarto de México y el monstruo de Gila. Ambos
se encuentran en Arizona (Estados Unidos), Sonora (México), y
otras zonas adyacentes a éstas. El veneno de estos lagartos es
bastante similar en contenido y efecto al de las serpientes venenosas.
Los síntomas más comunes comprenden
dolor, hinchazón y alteraciones de la coloración de la
zona que rodea la mordedura, así como inflamación de los
ganglios linfáticos. La víctima puede debilitarse y sudar
profusamente, tener sed, dolor de cabeza (cefalea) y zumbido de oídos
(tinnitus). En los casos graves es posible que se produzca un descenso
de la presión arterial.
El tratamiento es similar al de las mordeduras de
serpientes venenosas. No existe un antídoto específico.
Picaduras de arañas
Casi todas las arañas son venenosas. Afortunadamente,
los colmillos de la mayoría de las especies son demasiado cortos
o frágiles como para atravesar la piel humana. Algunas especies
no nativas de un país pueden llegar a otro en las frutas, verduras
u otros materiales. A pesar de que algunas tarántulas son consideradas
peligrosas, sus mordeduras no producen lesiones graves a las personas.
Las picaduras de arañas causan muy pocas muertes al año
y casi siempre son niños.
Sólo unos pocos venenos de araña han
sido estudiados con detalle y se ha podido ver que son complejos y contienen
enzimas y otras proteínas que producen diversas reacciones en
el organismo.
Síntomas
La picadura de una araña viuda negra suele
causar dolor agudo, parecido a un pinchazo, seguido de un dolor sordo
que, a veces, produce entumecimiento en la zona que rodea la picadura.
También se producen calambres y rigidez muscular en el abdomen
o en los hombros, la espalda y el pecho. Otros síntomas pueden
incluir inquietud, ansiedad, sudación, dolor de cabeza, mareo,
caída e inflamación de los párpados. Tambien pueden
aparecer erupción cutánea y picores, problemas respiratorios
graves, náuseas, vómitos, mayor producción de saliva
y debilidad. La piel que rodea la picadura puede notarse caliente.
La picadura de una araña solitaria marrón
puede causar poco o ningún dolor inmediato, pero al cabo de una
hora provoca dolor en el área que rodea la picadura. El dolor
puede ser intenso y afectar a la totalidad de la herida. La zona que
rodea la picadura se enrojece, aparecen hematomas (moraduras) y además,
puede producir picor. El resto del cuerpo también puede picar.
Luego se forma una ampolla, que, en ciertas ocasiones, puede rodearse
tanto de hematomas irregulares como de un área roja en forma
de diana. Primero, la zona se asemeja a un ojo de buey. A continuación,
la ampolla aumenta de tamaño, se llena de sangre y, posteriormente,
se rompe, formando una llaga abierta (úlcera) que puede dejar
una gran cicatriz. La víctima puede tener náuseas, vómitos,
dolor, fatiga, escalofríos, sudación, alteraciones de
la sangre, e insuficiencia renal, pero la picadura rara vez resulta
mortal.
Tratamiento
La única medida de primeros auxilios eficaz
para una picadura de viuda negra es colocar un cubito de hielo sobre
la picadura para reducir el dolor. Las personas menores de 16 años
y las mayores de 60 o que tienen presión alta y alguna afección
cardíaca suelen ser hospitalizadas para recibir tratamiento.
En los casos de envenenamiento grave se aplica un antídoto para
neutralizar los efectos de la toxina. Es posible que sean necesarias
otras medidas para tratar las dificultades respiratorias y la presión
arterial extremadamente alta. Los dolores y espasmos musculares pueden
aliviarse con relajantes musculares. En los casos leves, es posible
calmar el dolor con baños calientes y, en los casos graves, mediante
analgésicos opiáceos.
Para las picaduras de la araña reclusa marrón,
se coloca hielo sobre la picadura para reducir el dolor. Para reducir
la inflamación se suelen administrar corticosteroides. Aún
no existe un antídoto comercializado.
Las
llagas de la piel se limpian a diario con peróxido de hidrógeno
(agua oxigenada); el tejido muerto se va retirando según sea
necesario. En la mayoría de las picaduras, este tratamiento es
suficiente.
Picaduras de abejas, avispas, avispones y hormigas
Las picaduras de abejas, avispas, avispones y hormigas
son muy frecuentes en muchos países. Una persona normal puede
tolerar sin problemas 10 picaduras por cada medio kilo de peso corporal.
Esto significa que el adulto podría soportar más de 1000
picaduras, mientras que 500 podrían matar a un niño. Sin
embargo, una picadura puede provocar la muerte a causa de una reacción
anafiláctica en personas alérgicas. La muerte, aunque
muy rara vez se produce tras recibir múltiples picaduras de abeja,
suele sobrevenir a causa de un mal funcionamiento cardíaco y
del colapso del sistema circulatorio. Existe una variedad de abeja mucho
más agresiva, llamada abeja asesina africanizada, procedente
del norte de Sudamérica, la cual, al atacar a sus víctimas
en grandes grupos, produce una reacción mucho más grave
que las demás.
En ciertas áreas, como por ejemplo, el sur
de los Estados Unidos y, en particular, en la zona del Golfo de México,
las hormigas rojas provocan miles de picaduras al año. Hasta
el 40 por ciento de las personas que viven en áreas urbanas infestadas
pueden ser picadas en varias ocasiones al año, y al menos 30
muertes se han atribuido a las picaduras de estos insectos. La picadura
de la hormiga roja suele producir un dolor inmediato y la zona se inflama
y enrojece, síntomas que desaparecen en un período de
45 minutos. Luego se forma una ampolla que se rompe a las 30 o 70 horas,
y la zona suele infectarse. En algunos casos, en lugar de una ampolla,
se forma un área roja e inflamada que provoca picazón.
La anafilaxia (reacción alérgica que puede poner en peligro
la vida y, en la cual, la presión arterial desciende y las vías
respiratorias se cierran) se produce en menos del 1 por ciento de quienes
sufren picaduras por hormigas rojas. Pueden inflamarse algunos nervios
del cuerpo y, a veces, se producen convulsiones.
Tratamiento
Las abejas, las avispas, los avispones y las hormigas
rojas pueden dejar su aguijón en la piel al picar. Éste
debería ser retirado raspando suavemente la superficie cutánea
hasta hacerlo salir, pero nunca tirando de él ni retorciéndolo,
puesto que se podría introducir todavía más veneno
en el cuerpo. Un cubito de hielo colocado sobre la picadura reduce el
dolor. También es útil aplicar cremas que combinen un
antihistamínico, un analgésico y un corticosteroide. Los
alérgicos a las picaduras siempre deberían llevar un equipo
de urgencias con comprimidos de antihistamínicos y una jeringa
ya cargada con adrenalina, la cual bloquea las reacciones anafilácticas
o alérgicas.
Las personas que han tenido una gran reacción
alérgica a una picadura de abeja pueden ser sometidas a un proceso
de desensibilización, que podría evitar nuevas reacciones
en el futuro. La desensibilización es un proceso por el cual
el cuerpo es expuesto a pequeñas cantidades de la sustancia que
le provoca una respuesta alérgica (alergeno) hasta que dicha
respuesta desaparece.
Picaduras de insectos
Entre los insectos más comunes que pican
y a veces succionan sangre se encuentran los mosquitos, los tábanos,
las pulgas, los piojos, las chinches y ciertas variedades de chinches
de agua. Las picaduras de estos insectos pueden resultar irritantes
debido a los componentes de su saliva. Producen diversas reacciones,
desde pequeños bultos a grandes llagas (úlceras) con inflamación
y dolor. Las reacciones más graves se producen en los alérgicos
o en los que contraen una infección tras ser picados. Para los
alérgicos, estas picaduras pueden resultar mortales.
El insecto debería ser extraído de
inmediato. Es necesario limpiar la picadura y, si es posible, aplicar
un ungüento que combine un antihistamínico, un analgésico
y un corticosteroide para aliviar la picazón, el dolor y la inflamación.
Los alérgicos deberían buscar atención médica
de inmediato o usar su equipo de urgencias para alergias, que contiene
comprimidos de antihistamínicos y una jeringa previamente cargada
con adrenalina.
Picaduras de ácaros y garrapatas
Las garrapatas transmiten diversas enfermedades
(por ejemplo, las garrapatas del ciervo pueden albergar las bacterias
que causan la enfermedad de Lyme) y algunas son venenosas. La picadura
de algunas especies produce inicialmente pérdida del apetito,
debilidad muscular, falta de coordinación, movimientos oculares
involuntarios hacia un lado (nistagmo) y, al final, parálisis
progresiva, que comienza desde las piernas hacia arriba. Los músculos
que controlan la respiración también pueden paralizarse.
Las picaduras de garrapatas pajaroello, que se encuentran en México
y en el sudoeste de los Estados Unidos, forman ampollas llenas de pus
que, al romperse, dejan llagas abiertas, convirtiéndose posteriormente
en costras. La zona que rodea las llagas puede estar hinchada y volverse
dolorosa.
Las infestaciones por ácaros son muy comunes;
por ejemplo, la producida por Tunga penetrans (que da lugar a una erupción,
que pica intensamente, causada por larvas del ácaro localizadas
bajo la piel), la sarna y otras afecciones. La gravedad de los efectos
sobre los tejidos que rodean la picadura es muy variable.
Tratamiento
Las garrapatas deberían sacarse lo antes
posible. Resulta más sencillo sacarlas de la piel aplicando gelatina
de petróleo u otro irritante sobre ellas, o bien arrancarlas
lentamente con unas pinzas. La cabeza de la garrapata, que puede no
salir unida a su cuerpo, debería sacarse también porque
puede causar una inflamación prolongada o incluso penetrar aún
más en los tejidos.
La parálisis que produce la garrapata no
requiere tratamiento, pero si la persona presenta problemas respiratorios,
es posible que sea necesario recurrir a una terapia con oxígeno
o bien con un respirador artificial. Las picaduras de la garrapata pajaroello
se lavan y empapan en una loción limpiadora y, si es necesario,
se retira la piel muerta.
Los corticoides ayudan a reducir la inflamación
en los casos graves. Es habitual que las llagas se sobreinfecten pero,
en general, se curan con ungüentos que contienen antibiótico.
Las infestaciones por ácaros se tratan aplicando
cremas que contengan permetrina o una solución de lindano. Después
del tratamiento con permetrina o lindano, en ciertos casos, se utilizan
pomadas con corticoides durante algunos días, con el fin de aliviar
el prurito (picazón) hasta que todos los ácaros hayan
sido eliminados.
Picaduras de ciempiés y milpiés
Algunos de los ciempiés de mayor tamaño
pueden picar y producir gran dolor, además de hinchazón
y enrojecimiento alrededor de la picadura. Los ganglios linfáticos
que rodean la zona picada se inflaman pero, en general, no se producen
daños ni infecciones en el tejido. Los síntomas rara vez
duran más de 48 horas.
Los milpiés no pican, pero pueden secretar
una toxina irritante para la piel y, en casos graves, dañar el
tejido.
La aplicación de hielo sobre la picadura
de ciempiés suele aliviar el dolor. Las secreciones tóxicas
de los milpiés deberían eliminarse de la superficie cutánea
lavándola con agua y jabón; no es recomendable utilizar
alcohol. Si se produce una reacción cutánea, debe aplicarse
alguna crema con corticoides. Las lesiones oculares tienen que ser lavadas
con agua (irrigadas) de inmediato y se deben aplicar en los ojos ungüentos
específicos que contengan un analgésico y un corticosteroide.
Picaduras de escorpiones
La mayoría de los escorpiones son relativamente
inofensivos. En general, los únicos síntomas de sus picaduras
son dolor e inflamación, mayor sensibilidad y calor en el lugar
de la picadura. Sin embargo, el centruroides esculpido (Centruroides
exilicauda), es mucho más tóxico. Su picadura produce
dolor de inmediato y, en ciertos casos, adormecimiento o sensación
de hormigueo en la zona que la rodea. Casi nunca se produce hinchazón.
Los niños pueden volverse inquietos, estar en tensión
y realizar movimientos involuntarios y fortuitos con la cabeza, el cuello
y los ojos. En los adultos, aumenta la frecuencia cardíaca, el
ritmo respiratorio y la presión arterial. Los músculos
pueden debilitarse o sufrir una falta de coordinación. Tanto
en los niños como en los adultos pueden aparecer dificultades
respiratorias, que se complican por una mayor producción de saliva.
Las picaduras de la mayoría de los escorpiones
no necesitan ningún tratamiento especial. Colocar hielo sobre
la herida reduce el dolor, de la misma forma que un ungüento que
contenga una combinación de un antihistamínico, un analgésico
y un corticosteroide. Los espasmos musculares así como la presión
alta producidos por la picadura pueden necesitar medicación.
Es importante que la persona picada guarde reposo absoluto en cama.
No deberían ingerirse alimentos en las primeras 8 o 12 horas.
Debería aplicarse un antídoto (antiveneno) a todas las
personas que no respondan al tratamiento anterior o desarrollen una
reacción grave, en particular los niños.
Picaduras y mordeduras de animales marinos
Las rayas han causado numerosas picaduras en muchas
costas del mundo. El veneno de la raya se encuentra en una o varias
de las púas que presenta en la parte posterior de la cola. Estas
lesiones suelen producirse cuando una persona pisa una raya mientras
camina dentro del agua.
La raya mueve la cola hacia arriba y hacia adelante
y, de esa forma, clava sus púas en el pie o en la pierna de la
víctima. Entonces, se rompe la estructura que recubre la púa
y se libera el veneno, causando un dolor intenso e inmediato.
Este dolor puede limitarse a la zona que rodea la
picadura, pero a menudo se extiende rápidamente y alcanza su
máxima intensidad en menos de 90 minutos. Si no recibe tratamiento,
suele continuar, pero disminuye gradualmente en un período de
6 a 48 horas. Es frecuente que la persona sufra mareos, debilidad, náuseas
y ansiedad. Con menos frecuencia se produce inflamación y dolor
en los ganglios linfáticos, vómitos, diarrea, sudación,
calambres generalizados, dolor en la axila o la ingle y dificultades
respiratorias. En general, la herida que produce la púa es irregular
y sangra abundantemente. Es posible que en la herida queden fragmentos
del revestimiento de la púa, lo cual incrementa el riesgo de
infección. Los bordes de la herida suelen cambiar de color y
se produce destrucción de los tejidos. Es habitual que la zona
que rodea la lesión esté hinchada.
Las heridas en el brazo o la pierna, causadas por
picaduras de rayas y por la mayoría de los otros peces, deberían
ser lavadas con agua salada. Si es posible distinguirlos, deberían
extraerse de la piel los fragmentos del revestimiento de las púas.
La extremidad lesionada debería permanecer inmersa en agua a
la máxima temperatura que la persona pueda tolerar, durante 30
o 90 minutos. Si estas medidas de primeros auxilios se retrasan, el
dolor puede ser muy intenso. En estos casos, el médico puede
anestesiar la lesión con un anestésico local y administrar
analgésicos. Es importante buscar ayuda médica para que
la herida pueda ser lavada y examinada minuciosamente; además,
también debe aplicarse una dosis de refuerzo de vacuna antitetánica,
administrarse antibióticos en algunos casos y puede que haya
que suturar la herida.
Unos pocos moluscos, entre los que se encuentran
los caracoles, los pulpos y los bivalvos (como almejas, ostras y vieiras),
son venenosos. Su picadura produce dolor, inflamación, enrojecimiento
y entumecimiento a su alrededor.
La ingestión de mariscos envenenados provoca
una forma de envenenamiento que causa parálisis y se produce
cuando una persona ingiere ciertos bivalvos, sean almejas o mejillones
que, a su vez, han consumido dinoflagelados (animales marinos unicelulares).
Las medidas de primeros auxilios parecen ser poco
eficaces en los casos de picaduras de cono de California y pulpo. Las
graves picaduras de este animal provocan un shock que necesita ayuda
médica inmediata para controlar la respiración y la circulación.
Los erizos de mar y otros animales semejantes son
venenosos, si bien el veneno en sí rara vez daña a las
personas. Lo habitual es que las púas que cubren al erizo de
mar lesionen la piel, y causen daños e inflamación en
los tejidos. Si no se extraen, las púas profundizan más,
causando inflamación crónica o quedan enquistadas en un
hueso o en un nervio. Puede producirse dolor muscular y articular, además
de erupciones cutáneas.
Las púas de los erizos de mar deberían
ser extraídas de inmmediato. La coloración azulada que
adquiere la superficie cutánea en el punto en que ha penetrado
la púa puede ayudar a localizarla. Como el vinagre disuelve la
mayoría de las púas de los erizos de mar, es probable
que sea suficiente aplicar varias compresas o baños de vinagre.
Es necesario lavar cuidadosamente la zona que rodea la herida y colocar
un ungüento que combine antihistamínicos, analgésicos
y un corticosteroide. En ciertos casos, el médico realiza una
pequeñísima incisión para extraer la púa,
que es muy frágil.
Varios celenterados, entre los que se encuentran
los corales, las anémonas marinas, las medusas y las llamadas
carabelas portuguesas producen picaduras con aguijones muy desarrollados
que pueden atravesar la piel. Estos aguijones son particularmente numerosos
sobre los tentáculos de estos animales; un solo tentáculo
puede disparar miles de ellos sobre la piel.
El daño que produzcan depende del animal.
En general, aparece una pequeña erupción sobreelevada,
distribuida en forma de serie de líneas, a veces rodeadas de
un área rojiza. El dolor puede ser intenso y es habitual que
la persona sienta picor. La erupción puede convertirse luego
en ampollas, que se llenan de pus y se rompen. Otros síntomas
son debilidad, náuseas, cefaleas (dolor de cabeza), dolor y espasmos
musculares, congestión de los ojos y la nariz, sudación
profusa, cambios en el ritmo cardíaco y dolor en el pecho, que
puede empeorar al respirar. Es preciso señalar, por otra parte,
que las picaduras de las llamadas carabelas portuguesas han causado
la muerte de algunas personas.
Se han sugerido varios tratamientos contra las picaduras
de celenterados, a pesar de que, en la mayoría de ellas, es suficiente
una buena limpieza de la zona. En algunas partes del mundo se aplica
amoníaco o vinagre sobre la misma. En otros países, para
aliviar el dolor, se han utilizado sustancias para ablandar la carne
(como la papaína), bicarbonato de sodio, ácido bórico,
zumo de limón o de higo, alcohol y muchas otras sustancias. Se
sugiere el siguiente tratamiento:
1. Colocar agua de mar (no dulce) sobre la herida.
2. Eliminar los tentáculos con un instrumento,
o bien con la mano enguantada.
3. Empapar el área lesionada con una solución
de agua y vinagre a partes iguales durante 30 mi-nutos.
4. Espolvorear harina o bicarbonato sódico
sobre la herida y luego rasparlo cuidadosamente con un cuchillo afilado.
5. Empapar nuevamente la zona con vinagre.
6. Aplicar un ungüento que combine antihista-mínicos,
analgésicos y corticosteroides.
Las reacciones más graves pueden necesitar
terapia con oxígeno u otro medio de asistencia respiratoria.
Los intensos espasmos musculares y el dolor se tratan con medicamentos
administrados por vía intravenosa.
En la actualidad, existe un antídoto para
las picaduras de ciertas especies australianas, pero no alivia los síntomas
de las picaduras de especies de otros países.