SECCION 20 >
TRASTORNOS OCULARES
CAPITULO 218
Lesiones oculares
La estructura de la cara y de los ojos tiene
la finalidad de proteger los ojos de cualquier lesión. El globo
ocular se encuentra en una cuenca rodeada de un borde óseo fuerte.
Los párpados pueden cerrarse rápidamente para formar una
barrera contra los cuerpos extraños y el ojo puede tolerar un
impacto de la luz sin ser dañado. A pesar de ello, el ojo y las
estructuras que lo rodean pueden resultar dañados por una herida,
a veces tan gravemente que se pierde la visión y, en raras ocasiones,
el ojo debe extirparse. La mayoría de las lesiones oculares son
de menor importancia, pero debido al gran hematoma que producen, con
frecuencia parecen peores de lo que son. Una lesión en el ojo
debería ser examinada por un médico para determinar si
se necesita un tratamiento y si la visión puede resultar afectada
permanentemente.
Heridas por impacto
Un impacto brusco obliga a que el ojo retroceda
dentro de su cavidad, dañándose probablemente las estructuras
superficiales (el párpado, la conjuntiva, la esclerótica,
la córnea y el cristalino) y las de la parte posterior del ojo
(retina y nervios). Un impacto de esta magnitud puede romper incluso
los huesos que rodean el ojo.
Síntomas
En las primeras 24 horas posteriores a una herida
ocular, la sangre que se derrama bajo la piel que rodea el ojo generalmente
produce un hematoma (contusión), comúnmente llamado ojo
negro. Si un vaso sanguíneo de la superficie del ojo se rompe,
dicha superficie se tornará roja. Esta hemorragia suele ser de
menor importancia.
Las lesiones en la parte interna del ojo son generalmente
más graves que el daño de su superficie. La hemorragia
en la cámara frontal del ojo (hemorragia de la cámara
anterior, hifema traumático) es potencialmente grave y requiere
la atención de un médico oculista (oftalmólogo).
La hemorragia recurrente y la mayor presión
dentro del ojo pueden derivar en una mancha de sangre en la córnea,
que puede reducir la visión tanto como una catarata e incrementar
el riesgo de glaucoma de por vida.
La sangre puede caer en la parte interna del ojo,
el iris (la parte coloreada del ojo) puede desgarrarse o el cristalino
puede resultar dislocado. La hemorragia puede tener lugar en la retina,
que puede desprenderse de la superficie donde está pegada, en
la parte posterior del ojo.
Inicialmente, el desprendimiento de retina puede
crear imágenes de formas irregulares flotando o destellos luminosos
y puede provocar una visión borrosa; más adelante la visión
empeora mucho. En las lesiones graves, el globo ocular puede romperse.
Tratamiento
El hielo ayuda a reducir la hinchazón y a
aliviar el dolor del ojo negro. Durante el segundo día, las compresas
tibias pueden ayudar a que el cuerpo absorba el exceso de sangre que
se ha acumulado. Si la piel que rodea el ojo o la del párpado
se ha cortado (lacerado), es posible que haga falta poner puntos. Cuando
sea posible, los puntos cercanos al extremo de los párpados deberían
ser practicados por un cirujano ocular para asegurar que no se produzcan
deformaciones que afecten el modo en que se cierran los párpados.
Una lesión que afecte los conductos lagrimales debería
ser reparada por un cirujano ocular.
En el caso de una laceración del ojo, pueden
administrarse sedantes además de otros medicamentos que mantengan
la pupila dilatada para evitar una infección. En general se usa
una protección de metal para proteger el ojo de una lesión
posterior. Una lesión grave puede desembocar en una pérdida
parcial de la visión, incluso tras un tratamiento quirúrgico.
Cualquier paciente con hemorragia interna en el
ojo provocada por un traumatismo deberá guardar reposo en cama.
Probablemente sea necesario suministrar una medicación
que reduzca el aumento de la presión ocular, como por ejemplo
la acetazolamida. A veces se administra una medicación adicional,
el ácido aminocaproico, con el fin de reducir la hemorragia.
Debe evitarse cualquier medicación que contenga aspirina, porque
ésta puede incrementar la hemorragia interna del ojo. Las personas
que tomen warfarina o heparina para evitar que su sangre se coagule
o aspirina por cualquier motivo deberán comunicárselo
al médico de inmediato. En raras ocasiones, la hemorragia recurrente
requiere un drenaje quirúrgico, que debe efectuar un oftalmólogo.
Cuerpos extraños
Las lesiones oculares más comunes son las
de la esclerótica, la córnea y el revestimiento de los
párpados (la conjuntiva), provocadas por cuerpos extraños.
A pesar de que la mayor parte de estas lesiones son de poca importancia,
algunas (como la perforación de la córnea o el desarrollo
de una infección a partir de un corte o un rasguño en
la córnea) pueden ser graves.
Quizás la causa más común de
lesiones superficiales son las lentes de contacto. Las lentes mal colocadas,
utilizadas durante demasiado tiempo sobre los ojos, su utilización
durante el sueño, una esterilización inadecuada, el hecho
de retirarlas por la fuerza o de manera incorrecta, pueden arañar
la superficie del ojo. Otras causas de lesiones superficiales son las
partículas de vidrio, las que lleva el viento, las ramas de los
árboles y los escombros cuando caen. En ciertas ocupaciones,
los trabajadores suelen estar rodeados de pequeñas partículas
que vuelan a su alrededor; estas personas deberían utilizar gafas
protectoras.
Síntomas
Una herida en la superficie ocular generalmente
provoca dolor y la sensación de que hay algo dentro del ojo.
Así mismo puede producir sensibilidad a la luz, enrojecimiento,
hemorragia de los vasos del ojo o hinchazón del ojo y del párpado.
La visión puede tornarse borrosa.
Tratamiento
Los cuerpos extraños dentro del ojo deben
ser extraídos. Unas gotas especiales que contienen un tinte fluorescente
hacen más visible el objeto y revelan cualquier abrasión
superficial. Pueden colocarse gotas anestésicas para adormecer
la superficie del ojo. Posteriormente, utilizando un instrumento de
iluminación especial para visualizar la superficie en detalle,
el médico extrae el cuerpo extraño. En general dicho cuerpo
extraño puede extraerse mediante una gasa de algodón estéril
humedecida. En ocasiones es posible hacerlo salir con agua esterilizada.
Si el cuerpo extraño ha producido una pequeña
abrasión superficial en la córnea, una pomada con antibiótico
aplicada durante varios días puede ser todo el tratamiento necesario.
Las abrasiones de la córnea más graves requieren un tratamiento
adicional. Hay que mantener dilatada la pupila mediante ciertos medicamentos,
se instila el antibiótico y luego se coloca un parche sobre el
ojo para mantenerlo cerrado. Afortunadamente, las células superficiales
del ojo se regeneran con rapidez. Bajo un parche, incluso las abrasiones
graves suelen curarse en 1 a 3 días. Si el cuerpo extraño
ha atravesado las capas más profundas del ojo, se debería
consultar a un oftalmólogo de inmediato para aplicar un tratamiento
de emergencia.
Quemaduras
La exposición a altas temperaturas o fuertes
productos químicos hace que los párpados se cierren con
rapidez en un acto reflejo para proteger los ojos de las quemaduras.
Por consiguiente, sólo los párpados pueden resultar quemados,
si bien un calor extremo también puede quemar el ojo. La gravedad
de la lesión, el grado de dolor y el aspecto de los párpados
dependen de la profundidad de la quemadura.
Las quemaduras químicas pueden tener lugar
cuando una sustancia irritante entra en el ojo. Inclusive las sustancias
ligeramente irritantes pueden provocar un dolor intenso y daño
en el ojo. Como el dolor es tan grande, se tiende a tener los párpados
cerrados, con lo cual la sustancia queda en contacto con el ojo durante
un tiempo prolongado.
Tratamiento
Para tratar las quemaduras sobre los párpados,
el especialista lava el área con una solución estéril
y a continuación aplica una pomada con antibiótico o una
banda de gasa saturada de gelatina de petróleo. El área
tratada se cubre con vendas estériles sujetas con apósitos
plásticos para permitir que la quemadura sane.
La quemadura química ocular se trata lavando
inmediatamente el ojo abierto con agua. Este tratamiento debe ponerse
en práctica incluso antes de que llegue el personal médico
capacitado. Aunque una persona pueda tener dificultades para mantener
el ojo herido abierto durante este tiempo por el dolor que causa el
lavado, es fundamental eliminar el producto químico lo antes
posible. El médico puede comenzar el tratamiento instilando gotas
de anestesia y una medicación para mantener la pupila dilatada.
Los antibióticos en general se usan en forma de pomada. También
puede ser necesario recurrir a los analgésicos orales. Las quemaduras
graves pueden requerir tratamiento por un oftalmólogo para preservar
la visión y evitar complicaciones mayores, como una lesión
en el iris, la perforación del ojo y la deformación de
los párpados. Sin embargo, incluso con el mejor tratamiento,
las quemaduras graves de la córnea pueden derivar en la formación
de una costra, perforación del ojo y ceguera.