SECCION 18 >
ENFERMEDADES DE LA PIEL
CAPITULO 201
Infecciones bacterianas de la piel
La piel representa una barrera notablemente
eficaz contra las infecciones bacterianas. A pesar de que muchas bacterias
viven sobre la piel, normalmente son incapaces de provocar una infección.
Las infecciones bacterianas de la piel pueden afectar a una sola zona
y tener el aspecto de un grano o bien propagarse en unas horas y afectar
a un área mucho más extensa. Las infecciones cutáneas
pueden presentar un grado de gravedad variable, desde una acné
sin importancia hasta una enfermedad potencialmente mortal, como el
síndrome de la piel escaldada producido por estafilococos.
Muchos tipos de bacterias pueden infectar la piel.
Los más frecuentes son los Staphylococcus y los Streptococcus.
En los hospitales o las residencias pueden producirse infecciones causadas
por bacterias menos comunes, al igual que cuando se realizan trabajos
de jardinería o se nada en un estanque, un lago o en el mar.
Algunas personas presentan un riesgo específico
de contraer infecciones de piel; por ejemplo, los diabéticos,
que poseen una irrigación cutánea disminuida, en especial
la de las manos y de los pies, y los enfermos de SIDA, que presentan
un sistema inmunológico deprimido. La piel dañada por
los rayos del sol, las rascaduras u otra irritación también
tiene más posibilidades de infectarse. De hecho, cualquier lesión
en la piel predispone a una persona a sufrir una infección.
Por lo general, mantener la piel intacta y limpia
evita las infecciones. Cuando la piel sufre un corte o un arañazo,
lavar la zona con agua y jabón ayuda a prevenir una infección.
Si bien la mayoría de las cremas y ungüentos con antibióticos
son poco eficaces para prevenir o tratar las infecciones cutáneas,
algunas cremas más recientes, como la mupirocina, son eficaces
en ciertos casos. Los baños calientes pueden incrementar la llegada
de sangre a la zona infectada y ayudan a curar una infección
confinada a un área reducida. Si la infección se extiende,
los antibióticos deben ser tomados, ya sea por vía oral
o mediante inyecciones.
Impétigo
El impétigo es una infección cutánea
causada por Staphylococcus o Streptococcus, que se caracteriza por la
formación de pequeñas ampollas llenas de pus (pústulas).
Esta enfermedad afecta principalmente a los niños
y puede aparecer en cualquier parte del cuerpo, aunque frecuentemente
lo hace en la cara, los brazos y las piernas. Las ampollas pueden ser
del tamaño de un guisante o como grandes anillos. El impétigo
puede seguir a una lesión o una enfermedad que provoque una lesión
en la piel, como una infección micótica, las quemaduras
por el sol o una picadura de insecto. El impétigo también
puede afectar a la piel normal, en especial las piernas de los niños.
El tratamiento precoz puede evitar que el impétigo
infecte la piel más profunda (ectima). Antibióticos como
la penicilina o una cefalosporina son habitualmente administrados por
vía oral. En alguna rara ocasión, el impétigo causado
por Streptococcus puede conducir a una insuficiencia renal.
Foliculitis, furúnculos y carbuncos
La foliculitis es una inflamación de los
folículos pilosos causada por una infección por Staphylococcus.
En los folículos pilosos se forma una pequeña
cantidad de pus, que hace que se irriten y enrojezcan. La infección
daña los pelos, los cuales se pueden arrancar fácilmente.
La foliculitis tiende a volverse crónica en los sitios en que
los folículos pilosos se encuentran profundamente arraigados
en la piel, como en la zona de la barba. Los pelos rígidos pueden
curvarse y penetrar en la piel, produciendo irritación, aunque
no exista una infección importante.
Los furúnculos son áreas grandes,
dolorosas, inflamadas y sobreelevadas originadas por una infección
por estafilococos alrededor de los folículos pilosos.
Lo más frecuente es que aparezcan en cuello,
mamas, cara y nalgas y son particularmente dolorosos cuando se forman
alrededor de la nariz, de las orejas o en los dedos. Los furúnculos
a menudo tienen pus en el centro. Por lo general, eliminan un exudado
blanquecino, ligeramente sanguinolento. En algunas personas se forman
furúnculos molestos y recurrentes (furunculosis) y se pueden
producir epidemias entre los adolescentes que viven en barrios hacinados
y carecen de una higiene apropiada.
Los carbuncos son grupos de furúnculos que
producen grandes escaras en la piel y finalmente cicatrices.
Los carbuncos se desarrollan y curan más
lentamente que los furúnculos aislados y pueden acompañarse
de fiebre y de cansancio, ya que representan una infección más
grave. Aparecen con mayor frecuencia en los varones y más frecuentemente
en la parte posterior del cuello. Las personas mayores, los diabéticos
y quienes padecen enfermedades graves son más proclives a presentar
carbuncos.
Tratamiento
Mantener la piel limpia, preferiblemente con un
jabón líquido que contenga un agente antibacteriano, es
la mejor forma de evitar el contagio de estas infecciones. El calor
húmedo favorece la acumulación de pus y puede hacer que
un furúnculo exude espontáneamente. Cuando aparece un
furúnculo cerca de la nariz, los médicos suelen tratarlo
con antibióticos porque la infección puede propagarse
rápidamente hacia el cerebro. Cuando surgen furúnculos
o carbuncos, se suele tomar una muestra de pus para su evaluación
en el laboratorio y se administran antibióticos orales. Quienes
presentan furúnculos recurrentes pueden requerir antibióticos
durante meses o incluso años.
Erisipelas
La erisipela es una infección cutánea
causada por estreptococos.
Habitualmente, la infección aparece en la
cara, en el brazo o en la pierna, y a veces comienza en una zona de
piel lesionada. Aparece una erupción brillante, roja, dolorosa,
ligeramente inflamada y a menudo se forman pequeñas ampollas.
Los ganglios linfáticos en torno a la zona infectada pueden hincharse
y ser dolorosos; las personas aquejadas de infecciones particularmente
graves presentan fiebre y escalofríos.
El tratamiento oral con penicilina o eritromicina
durante dos semanas suele curar las infecciones leves. Cuando la infección
es aguda, lo primero es administrar el antibiótico mediante inyección.
Celulitis
La celulitis es una infección difusa en las
capas profundas de la piel y a veces incluso debajo de ellas.
La causa más frecuente de la celulitis, sobre
todo si había una herida previa, es una infección estreptocócica.
No obstante, muchas otras bacterias pueden causar celulitis, especialmente
después de mordeduras de personas o animales o tras lesiones
producidas en el agua.
La infección afecta sobre todo a las piernas
y a menudo comienza con una alteración cutánea causada
por una lesión menor, una úlcera o una infección
micótica entre los dedos La celulitis produce inflamación,
dolor, calor y enrojecimiento. Algunas áreas tienen aspecto de
magulladura y pueden presentar pequeñas ampollas. Los síntomas
de la infección pueden ser fiebre, escalofríos, dolor
de cabeza y complicaciones más graves como confusión,
hipotensión y taquicardia.
La celulitis es fácilmente reconocible, pero
identificar las bacterias causantes de la infección resulta más
difícil. Los médicos suelen tomar muestras de sangre (a
veces de piel) que son enviadas al laboratorio, donde se cultivan y
se identifican las bacterias.
Tratamiento
El tratamiento inmediato puede prevenir la propagación
rápida de la infección y su llegada a la sangre y a otros
órganos. La celulitis suele tratarse con penicilina o un fármaco
similar a ésta, como la dicloxacilina. Los pacientes con celulitis
leve pueden tomar antibióticos orales; los de mayor edad y los
que presentan una celulitis de rápida difusión, mucha
fiebre u otra evidencia de infección grave requieren primero
el antibiótico por inyección antes de comenzar con los
de uso oral. Si la infección se localiza en las piernas, mantenerlas
elevadas y aplicarles paños fríos y húmedos alivia
el malestar y reduce la inflamación.
Si la celulitis se vuelve recurrente, es probablemente
producida por otra enfermedad (como el pie de atleta) que debe ser convenientemente
tratada.
Paroniquia
La paroniquia es una infección que rodea
el borde de una uña de la mano o del pie.
La infección suele comenzar a partir de una
rotura de la piel, una manicura demasiado traumática o una irritación
crónica. Como la región de las uñas dispone de
poco espacio para inflamarse, la infección tiende a ser bastante
dolorosa. A diferencia de la mayoría de las infecciones de piel,
la paroniquia puede estar causada por diferentes bacterias, como Pseudomonas
y Proteus, así como por hongos como Candida.
Tratamiento
Las compresas o los baños calientes ayudan
a aliviar el dolor y con frecuencia a eliminar (drenar) el pus. Los
baños calientes también aumentan la circulación
sanguínea, lo que a su vez ayuda a combatir la infección.
En ocasiones el médico drena la infección practicando
una pequeña incisión en la bolsa purulenta (absceso) con
un bisturí. Las infecciones en las que se consigue un drenaje
adecuado pueden no necesitar el tratamiento con antibióticos.
Si la infección tiene tendencia a extenderse, el médico
puede prescribir antibióticos orales.
Si la paroniquia está causada por un hongo,
el médico drena la infección y prescribe una crema antifúngica
que contenga ketoconazol, ciclopirox o miconazol y aconseja baños
calientes. En casos graves se prescribe un antifúngico oral.
Síndrome de la piel escaldada por estafilococos
El síndrome de la piel escaldada por estafilococos
es una infección cutánea aguda y diseminada en la que
la piel se desprende como si se hubiese quemado.
Ciertos tipos de estafilococos producen una sustancia
tóxica que hace que la capa superior de la piel (epidermis) se
separe del resto de la misma. Las infecciones cutáneas causadas
por Staphylococcus pueden degenerar en síndrome del shock tóxico,
una enfermedad potencialmente mortal.
El síndrome de la piel escaldada por estafilococos
afecta habitualmente a lactantes, niños y personas inmunodeprimidas.
Las manos del personal de los hospitales pueden contener estafilococos,
las bacterias infectantes, y transmitirlos de un bebé a otro,
lo que en ocasiones produce epidemias en las guarderías.
Síntomas
El síndrome suele comenzar con una infección
aislada y costrosa que puede parecerse al impétigo. La infección
puede aparecer en la zona del pañal o alrededor del muñón
del cordón umbilical durante los primeros días de vida.
En los niños de 1 a 6 años, el síndrome puede comenzar
con una zona costrosa localizada en la nariz o en las orejas. Al día
siguiente, aparecen regiones de color escarlata alrededor de la zona
costrosa. Estas áreas pueden ser dolorosas. Por otra parte, grandes
extensiones de piel pueden enrojecer y formar ampollas que se rompen
con facilidad.
La capa superior de la piel comienza entonces a
desprenderse, a menudo en grandes tiras, incluso cuando se tocan ligeramente
o se presionan suavemente. Después de uno o dos días,
puede afectarse toda la superficie de la piel y el niño enferma
gravemente, presentando fiebre, escalofríos y debilidad. Con
la pérdida de la barrera protectora de la piel, otras bacterias
y argentes infecciosos pueden penetrar fácilmente en el organismo.
Además, pueden perderse importantes cantidades de líquido
debido a la supuración y a la evaporación.
Diagnóstico
Mediante una biopsia (extracción de una muestra
de piel y examen de la misma al microscopio) o enviando una muestra
de piel al laboratorio para su cultivo, los médicos pueden diferenciar
el síndrome de la piel escaldada por estafilococos de otras enfermedades
de aspecto semejante, como la necrólisis epidérmica tóxica,
que generalmente es causada por un fármaco.
Tratamiento
A menudo, el médico prescribe un antibiótico
intravenoso del tipo de la penicilina como, por ejemplo, cloxacilina,
dicloxacilina o cefalexina. Sin embargo, si el diagnóstico del
síndrome se establece de forma temprana, la forma oral de alguno
de estos fármacos da buenos resultados. Esta terapia debe continuar
al menos durante 10 días. Con un tratamiento precoz, la curación
se produce entre los 5 y 7 días.
La piel debe ser manipulada con cuidado para evitar
un mayor desprendimiento de la misma; de hecho debería cuidarse
como si estuviera quemada. El médico puede aplicar una compresa
protectora. Los niños gravemente afectados pueden ser tratados
en la unidad de quemados de un hospital.
Eritrasma
El eritrasma es una infección de las capas
superficiales de la piel causada por la bacteria Corynebacterium minutissimum.
El eritrasma afecta principalmente a los adultos
y a los diabéticos; es mucho más frecuente en los trópicos.
Al igual que una infección fúngica, el eritrasma suele
aparecer donde dos zonas de piel contactan entre sí, como debajo
de las mamas, en las axilas, en los espacios interdigitales de los pies
y en la zona genital, especialmente en los varones, donde los muslos
tocan el escroto. La infección puede producir placas irregulares
y rosadas que posteriormente pueden convertirse en finas escamas de
color pardusco. En algunas personas la infección se extiende
hasta el tronco y la región anal.
Los médicos pueden diagnosticar un eritrasma
fácilmente porque Corynebacterium muestra un brillo característico
de color rojo coral bajo la luz ultravioleta. Un antibiótico,
como la eritromicina o la tetraciclina, por vía oral, puede eliminar
la infección. Los jabones antibacterianos también pueden
ser de utilidad. El eritrasma puede recurrir entre 6 y 12 meses más
tarde, necesitando entonces un segundo tratamiento.