SECCION 6 >
TRASTORNOS DEL CEREBRO Y DEL SISTEMA NERVIOSO
CAPITULO 71
Trastornos de los nervios craneales
Del cerebro salen 12 nervios (llamados nervios
craneales), que se dirigen directamente a varias partes de la cabeza.
A excepción del nervio craneal VIII, que procesa la audición
y ayuda al mantenimiento del equilibrio, los nervios craneales III al
XII controlan los movimientos de los ojos, la lengua, la cara y la garganta.
Los nervios craneales V y IX reciben la sensibilidad de la cara, la
lengua y la garganta. El nervio craneal I es el nervio olfatorio, o
nervio del olfato. El nervio craneal II es el nervio óptico o
nervio de la visión. Un trastorno en cualesquiera de estos nervios
craneales puede producir una grave pérdida de su función,
pero los trastornos más frecuentes son básicamente tres:
la neuralgia del trigémino, la neuralgia glosofaríngea
y la parálisis de Bell.
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Neuralgia del trigémino
El nervio trigémino transmite las
sensaciones desde la cara hasta el cerebro. La neuralgia del
trigémino produce dolor en diversas áreas inervadas
por este nervio.
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Neuralgia del trigémino
También conocida como tic doloroso, la neuralgia
del trigémino se caracteriza por la disfunción del nervio
trigémino (nervio craneal V), que conduce la información
de la sensibilidad de la cara al cerebro.
Su disfunción produce episodios de dolor
grave y punzante de algunos segundos a minutos de duración. La
neuralgia del trigémino puede afectar a los adultos de cualquier
edad, pero el trastorno es más frecuente en la gente mayor. No
se conoce su causa.
Síntomas
El dolor puede aparecer espontáneamente,
pero a menudo se desencadena cuando se toca un punto en particular (punto
gatillo) o por actividades como lavarse los dientes o masticar. Inmediatamente
pueden sentirse en cualquier parte de la mitad inferior de la cara ráfagas
repetidas de dolor intensísimo como si se tratara de relámpagos.
La mayoría de las veces el dolor se nota en la zona de la mejilla
cerca de la nariz o en el área de la mandíbula. Las crisis
de dolor pueden repetirse hasta unas cien veces al día, llegando
a veces a producir una incapacidad total.
Diagnóstico
Aunque no existen pruebas específicas para
identificar la neuralgia del trigémino, su diagnóstico
es fácil dadas las características del dolor. Los médicos
también intentan descartar otras causas posibles de dolor facial,
como enfermedades de la mandíbula, de los dientes o de los senos,
o bien una compresión del nervio trigémino por un tumor
o un aneurisma.
Tratamiento
Los analgésicos clásicos no suelen
ser útiles ya que los episodios de dolor son breves y recidivantes,
pero otros fármacos suelen aliviarlo, especialmente los anticonvulsivantes
(que estabilizan las membranas de los nervios). Primero se suele probar
la carbamazepina, pero puede prescribirse la fenitoína si aquélla
no da resultados o produce reacciones adversas graves. En algunos casos
pueden ser eficaces el baclofeno y algunos antidepresivos. Son frecuentes
las remisiones espontáneas, aunque a menudo los episodios pueden
estar separados por largos intervalos de tiempo sin síntomas.
A veces la neuralgia del trigémino se produce
como consecuencia de una arteria que discurre por un trayecto anómalo
y que comprime el nervio adyacente al cerebro. En esos casos está
indicado el tratamiento quirúrgico, que consiste en apartar dicha
arteria del nervio, con lo que se consigue aliviar el dolor por lo menos
durante algunos años. Cuando el dolor no responde a los fármacos
o si una persona no puede ser operada por cualquier motivo, puede recurrirse
a una prueba que consiste en la inyección de alcohol en el nervio
para bloquear su función temporalmente. Si esto alivia el dolor,
el nervio puede seccionarse o bien destruirse permanentemente con la
inyección de un fármaco. Tales procedimientos a menudo
producen molestias en la cara y deberían considerarse sólo
como último recurso.
Neuralgia glosofaríngea
La neuralgia glosofaríngea es un síndrome
poco frecuente caracterizado por episodios recidivantes de dolor intenso
en la parte posterior de la garganta cerca de las amígdalas,
afectando a veces al oído del mismo lado.
La neuralgia glosofaríngea suele iniciarse
después de los 40 años de edad y es más frecuente
en los varones que en las mujeres. Se desconoce su causa.
Síntomas
Al igual que la neuralgia del trigémino,
los episodios son intermitentes y breves, pero causan un dolor intensísimo
que puede ser desencadenado por algún movimiento como la masticación,
la deglución, el habla o el bostezo. El dolor puede durar varios
segundos o minutos y suele afectar sólo a un lado.
Tratamiento
El tratamiento farmacológico es el mismo
que para la neuralgia del trigémino: carbamazepina, fenitoína,
baclofeno y antidepresivos. Cuando falla este tratamiento, puede ser
necesario recurrir a la cirugía para bloquear o cortar el nervio
glosofaríngeo, bien sea a la altura del cuello o en la base del
cerebro.
La parálisis de Bell paraliza un lado de la cara
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Parálisis de Bell
La parálisis de Bell es una anomalía
del nervio facial caracterizada por causar de forma repentina debilidad
o parálisis de los músculos de un lado de la cara.
El nervio facial es el nervio craneal que estimula
los músculos de la cara. Aunque se desconoce la causa de la parálisis
de Bell, se supone que en su mecanismo participa una inflamación
del nervio facial como respuesta a una infección vírica,
a una compresión o a una falta de riego sanguíneo.
Síntomas
La parálisis de Bell aparece de forma repentina.
La debilidad facial puede estar precedida unas horas antes por un dolor
localizado detrás de la oreja. El grado de debilidad puede variar,
de forma impredecible, de leve a completa, pero siempre afecta a un
solo lado de la cara. El lado paralizado de la cara queda sin arrugas
y sin expresión, pero a veces la persona tiene la sensación
de que tiene la cara torcida. La mayoría experimenta un entumecimiento
o una sensación de peso en la cara, pero de hecho la sensibilidad
permanece normal. Cuando se afecta a la parte superior de la cara, puede
ser difícil cerrar el ojo del lado afectado. En raras ocasiones
la parálisis de Bell interfiere en la producción de saliva,
en el sentido del gusto y en la producción de lágrimas.
Diagnóstico
La parálisis de Bell siempre afecta a un
solo lado de la cara; la debilidad es de inicio súbito y puede
implicar tanto a la parte superior como a la inferior del lado afectado.
Aunque un ictus (accidente cerebrovascular) puede también producir
una debilidad súbita de la cara, solamente se afecta la parte
inferior. Además, el ictus se acompaña también
de debilidad en el brazo y en la pierna.
Las demás causas de la parálisis del
nervio facial son infrecuentes y suelen ser de aparición lenta.
Entre ellas cabe destacar los tumores cerebrales o de otro tipo que
compriman el nervio, una infección vírica que lo destruya,
como el herpes (síndrome de Ramsay Hunt), infecciones en el oído
medio o en los senos mastoideos, la enfermedad de Lyme, las fracturas
del hueso de la base del cráneo y otros muchas enfermedades,
todavía menos frecuentes.
Habitualmente, el médico puede descartar
estos trastornos basándose en la historia clínica de la
persona y en los resultados de las pruebas radiológicas, la tomografía
computadorizada (TC) o la resonancia magnética (RM). Para la
enfermedad de Lyme puede ser necesario un análisis de sangre.
No existen pruebas específicas para el diagnóstico de
la parálisis de Bell.
Tratamiento
Tampoco existe un tratamiento específico
para la parálisis de Bell. Algunos médicos consideran
que deberían administrarse corticosteroides como la prednisona
antes del segundo día posterior a la aparición de los
síntomas y continuarlos durante 1 a 2 semanas. No se ha demostrado
que este tratamiento sea eficaz en el control del dolor o que mejore
las posibilidades de recuperación.
Si la parálisis de los músculos faciales
impide que el ojo cierre completamente, debe evitarse que éste
se seque. Para ello se recomienda utilizar gotas lubricantes para los
ojos instiladas cada pocas horas y es posible que sea necesario un parche
ocular. En las personas afectadas de parálisis grave pueden resultar
eficaces los masajes de los músculos debilitados, al igual que
la estimulación nerviosa para prevenir la rigidez de estos músculos.
Si la parálisis dura entre 6 y 12 meses o más, el cirujano
puede tratar de conectar un nervio sano (habitualmente tomado de la
lengua) con el músculo facial paralizado.
Pronóstico
Si la parálisis es parcial, probablemente
se produzca un restablecimiento completo en el plazo de uno o dos meses.
Si la parálisis es total, el pronóstico es variable, aunque
la mayoría se recupera completamente. Para determinar las probabilidades
de recuperación, el médico puede examinar el nervio facial
mediante su estimulación eléctrica. En ocasiones, a medida
que el nervio facial se recupera, se forman conexiones anormales que
pueden ocasionar movimientos inesperados de algunos músculos
faciales o una secreción espontánea de lágrimas.