SECCION 6 >
TRASTORNOS DEL CEREBRO Y DEL SISTEMA NERVIOSO
CAPITULO 68
Esclerosis múltiple y trastornos afines
Las fibras nerviosas que entran y salen del
cerebro están envueltas por una membrana aislante de múltiples
capas denominada vaina de mielina. De forma semejante al aislante de
un cable eléctrico, la vaina de mielina permite la conducción
de los impulsos eléctricos a lo largo de la fibra nerviosa con
velocidad y precisión. Cuando se producen lesiones de la mielina,
los nervios no conducen los impulsos de forma adecuada.
Al nacer, muchos de los nervios de los bebés
carecen de vainas de mielina maduras, lo que explica que sus movimientos
sean torpes y faltos de coordinación. El desarrollo normal de
las vainas de mielina es insuficiente en niños nacidos con ciertas
enfermedades congénitas, como las enfermedades de Tay-Sachs,
Niemann-Pick, Gaucher y el síndrome de Hurler. Ese desarrollo
anormal puede dar lugar a defectos neurológicos permanentes y,
a menudo, extensos.
Los ictus, la inflamación, las enfermedades
autoinmunes y las alteraciones metabólicas figuran entre los
procesos que destruyen la vaina de mielina en el adulto, lo que se conoce
como desmielinización. El abuso de sustancias tóxicas
(como las bebidas alcohólicas) suele dañar o destruir
las vainas de mielina. Cuando la vaina de mielina es capaz de repararse
y regenerarse por ella misma, la función nerviosa puede restablecerse
completamente. Pero si se trata de una desmielinización extensa,
el nervio que está en su interior suele morir, lo cual produce
un daño irreversible.
La desmielinización en el sistema nervioso
central (cerebro y médula espinal) se presenta en forma de diversos
trastornos de etiología desconocida (enfermedades desmielinizantes
primarias). La esclerosis múltiple es la más conocida.
Esclerosis múltiple
La esclerosis múltiple es una enfermedad
caracterizada por zonas aisladas de desmielinización en los nervios
del ojo, el cerebro y la médula espinal.
El término esclerosis múltiple viene
dado por las múltiples áreas de cicatrización (esclerosis)
que representan los diversos focos de desmielinización en el
sistema nervioso. Los síntomas y signos neurológicos de
la esclerosis múltiple son tan diversos que los médicos
pueden pasar por alto el diagnóstico cuando aparecen los primeros
síntomas. Dado que el curso de la enfermedad suele empeorar lentamente
con el tiempo, las personas afectadas tienen períodos de salud
relativamente buenos (remisiones) que se alternan con brotes de la enfermedad
(exacerbaciones).
| Fibra nerviosa y su vaina
de mielina |
 |
Causas
La causa de la esclerosis múltiple se desconoce,
pero se sospecha que un virus o un antígeno desconocido son los
responsables que desencadenan, de alguna manera, una anomalía
inmunológica, que suele aparecer a una edad temprana. Entonces
el cuerpo, por algún motivo, produce anticuerpos contra su propia
mielina; ello ocasiona la inflamación y el daño a la vaina
de mielina.
Parece ser que el factor hereditario desempeña
un cierto papel en la esclerosis múltiple. Alrededor del 5 por
ciento de los individuos con esclerosis múltiple tienen un hermano
o hermana con la misma afección y el 15 por ciento tienen algún
familiar que la padece.
Los factores ambientales también desempeñan
un papel. La enfermedad se manifiesta en 1 de cada 2 000 individuos
que pasan la primera década de su vida en climas templados, pero
solamente en 1 de cada 10 000 de los nacidos en los trópicos.
La esclerosis múltiple casi nunca ocurre en personas que han
pasado los primeros años de su vida cerca del ecuador. Parece
tener más importancia el clima en el que el individuo ha vivido
sus primeros 10 años que en el que pasa en años posteriores.
Síntomas
Los síntomas generalmente aparecen entre
los 20 y los 40 años y las mujeres sufren la enfermedad con una
frecuencia algo superior a los varones. La desmielinización suele
aparecer en cualquier parte del cerebro o de la médula espinal
y los síntomas dependerán del área afectada. La
desmielinización en las vías nerviosas que transmiten
señales a los músculos es la causa de los problemas de
movilidad (síntomas motores), en tanto que la desmielinización
en las vías nerviosas que conducen la sensibilidad al cerebro
causa alteraciones sensitivas (síntomas sensoriales o sensitivos).
Los
síntomas de presentación inicial más frecuentes
son el hormigueo, los entumecimientos u otras sensaciones peculiares
en las extremidades, en el tronco o en la cara. La persona puede perder
fuerza o destreza de una pierna o una mano. Algunas desarrollan tan
sólo síntomas en los ojos y pueden experimentar trastornos
visuales como visión doble, ceguera parcial y dolor en un ojo,
visión nublada o pérdida de la visión central (neuritis
óptica). Los síntomas iniciales de la desmielinización
pueden consistir en ligeros cambios emocionales o mentales, cuya aparición
a menudo ocurre meses o años antes de que se haya identificado
la enfermedad.
La esclerosis múltiple sigue un curso variado
e impredecible. La enfermedad se inicia en muchos casos con síntomas
aislados seguidos de meses o años sin la presentación
de más síntomas. En otros, los síntomas empeoran
y se generalizan al cabo de semanas o meses. Los síntomas pueden
acentuarse debido al exceso de calor (por un clima muy cálido
o los baños o duchas calientes) o incluso por una fiebre. Una
recidiva de la enfermedad puede aparecer espontáneamente o puede
producirse por una infección como la gripe. A medida que los
brotes se hacen más frecuentes, la incapacidad empeora y puede
volverse permanente. A pesar de la discapacidad, la mayoría de
personas con esclerosis múltiple tiene una expectativa de vida
normal.
Diagnóstico
Los médicos consideran la posibilidad de
una esclerosis múltiple en personas jóvenes que desarrollan
síntomas en distintas partes del cuerpo, de forma repentina,
como visión borrosa, visión doble o alteraciones motoras
o sensitivas. El patrón de remisiones y exacerbaciones puede
confirmar el diagnóstico.
En caso de que el médico sospeche esclerosis
múltiple, lleva a cabo una exhaustiva exploración del
sistema nervioso como parte de la exploración general. Los signos
que denotan un funcionamiento inadecuado del sistema nervioso son los
movimientos oculares incoordinados, la debilidad muscular o los entumecimientos
en distintas partes del cuerpo. Otros hallazgos como la inflamación
del nervio óptico y el hecho de que los síntomas aparezcan
y desaparezcan, permite establecer el diagnóstico con bastante
fiabilidad.
Ninguna prueba en sí es diagnóstica,
pero algunas pruebas de laboratorio suelen distinguir entre la esclerosis
múltiple y otras enfermedades con trastornos similares. El médico
puede extraer una muestra de líquido cefalorraquídeo mediante
una punción lumbar. En personas con esclerosis múltiple,
los valores de glóbulos blancos y proteínas en el líquido
son ligeramente superiores a los normales; puede haber también
un aumento de la concentración de anticuerpos y en el 90 por
ciento de los afectados de esclerosis múltiple se encuentran
tipos específicos de anticuerpos y de otras sustancias.
La resonancia magnética (RM) es la técnica
de imagen más precisa para el diagnóstico, dado que puede
revelar la presencia de áreas del cerebro que han perdido la
mielina. La RM puede incluso distinguir áreas de desmielinización
activas y recientes de otras más antiguas que se produjeran tiempo
atrás.
Las respuestas evocadas (potenciales evocadas) son
pruebas que registran las respuestas eléctricas en el cerebro
cuando se estimulan los nervios. Por ejemplo, el cerebro normalmente
responde a una luz centelleante o a un ruido con patrones característicos
de actividad eléctrica. En personas con esclerosis múltiple,
la respuesta puede ser más lenta por el deterioro de la conducción
de señales a lo largo de las fibras nerviosas desmielinizadas.
Tratamiento
Un tratamiento relativamente reciente, el interferón
beta en inyecciones, reduce la frecuencia de las recidivas. Otros tratamientos
prometedores, todavía en investigación, consisten en otros
interferones, mielina oral y copolímero 1, que ayudarán
a evitar que el organismo ataque a su propia mielina. Aún no
se han establecido los beneficios de la plasmaféresis ni de la
gammaglobulina intravenosa, y, además, estos tratamientos tampoco
resultan prácticos para una terapia de larga duración.
Los síntomas agudos pueden controlarse con
la administración durante breves períodos de corticosteroides
como la prednisona, administrada por vía oral, o la metilprednisolona
por vía intravenosa; durante décadas estos fármacos
han constituido la terapia de elección. Aunque los corticosteroides
pueden reducir la duración de las crisis, no retrasan la debilidad
progresiva a largo plazo. Los beneficios de los corticosteroides pueden
verse contrarrestados por los muchos efectos secundarios potenciales
que producen cuando se dan durante períodos prolongados. Los
corticosteroides incrementan la predisposición a las infecciones,
ocasionan diabetes, aumento de peso, cansancio, osteoporosis (fragilidad
ósea) y úlceras. Otras terapias inmunodepresoras como
la azatioprina, ciclofosfamida, ciclosporina y la irradiación
total del sistema linfoide, no han demostrado su utilidad y suelen causar
complicaciones significativas.
Las personas con esclerosis múltiple suelen
llevar una vida activa aunque pueden cansarse con facilidad y es posible
que no puedan cumplir con demasiadas obligaciones. Los ejercicios practicados
con regularidad, como la equitación, la bicicleta estática,
los paseos, la natación o los estiramientos, reducen la espasticidad
y contribuyen a mantener la salud cardiovascular, muscular y psicológica.
La fisioterapia puede contribuir al mantenimiento del equilibrio y la
capacidad de deambulación y el grado de movilidad, al tiempo
que puede reducir la espasticidad y la debilidad.
Suelen afectarse los nervios que controlan la micción
y la defecación, produciendo incontinencia o retención
urinaria o fecal. Muchas personas aprenden a colocarse ellas mismas
una sonda vesical para mantener un bajo volumen residual en la vejiga
urinaria y también inician un programa de tratamiento con laxantes
para regularizar su función intestinal. Las personas que se debilitan
y que manifiestan dificultades para moverse con cierta facilidad pueden
desarrollar úlceras causadas por la prolongada permanencia en
cama; por ello, los cuidadores que les prestan asistencia deben tener
especial cuidado para prevenir las lesiones de la piel.
Otras
enfermedades desmielinizantes primarias
La encefalomielitis diseminada aguda (encefalitis
postinfecciosa) es una inflamación poco frecuente que produce
una desmielinización que generalmente es consecutiva a una infección
vírica o a una vacunación. Esto sugiere la existencia
de una causa inmunológica desencadenada por el virus. El síndrome
de Guillain-Barré parece ser un trastorno similar de los nervios
periféricos.
La adrenoleucodistrofia y la adrenomieloneuropatía
son trastornos hereditarios poco frecuentes del metabolismo. La adrenoleucodistrofia
afecta a los niños hacia los 7 años de edad, aunque una
forma de la enfermedad, de lento desarrollo, puede iniciarse en adultos
jóvenes en la segunda década de su vida. La adrenomieloneuropatía
afecta a adolescentes.
Estas enfermedades están caracterizadas por
una desmielinización extensa acompañada de disfunción
de las glándulas suprarrenales. Finalmente, producen en el niño
un estado de deterioro mental, espasmos y ceguera. No existe un tratamiento
para estas enfermedades. Los suplementos dietéticos con trioleato
de glicerol y trierucato de glicerol (conocidos como aceite de Lorenzo)
pueden mejorar la composición sanguínea de ácidos
grasos, pero no se ha demostrado que controlen el curso de la enfermedad.
Se está experimentando el trasplante de médula ósea
como una nueva opción terapéutica.
La atrofia óptica hereditaria de Leber es
una enfermedad desmielinizante que produce ceguera parcial, siendo más
frecuente en varones. Los síntomas iniciales suelen aparecer
al final de la adolescencia o hacia los 20 años. Se hereda a
través de la madre, probablemente transmitida por las mitocondrias
(la fábrica de energía de las células).
La infección por el virus linfotrópico
de células T humanas (HTLV) puede causar desmielinización
en la médula espinal (mielopatía asociada a HTLV). Esta
enfermedad es corriente en algunos países tropicales y regiones
del Japón. Empeora con los años y gradualmente produce
espasticidad y debilidad en las piernas y deteriora la función
de la vejiga urinaria y de los intestinos.