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TRASTORNOS DEL APARATO RESPIRATORIO
CAPITULO 33
Síndrome de insuficiencia respiratoria
aguda
El síndrome de insuficiencia
respiratoria aguda (también llamado síndrome de distrés
respiratorio del adulto) es un tipo de insuficiencia pulmonar provocado
por diversos trastornos que causan la acumulación de líquido
en los pulmones (edema pulmonar).
Este síndrome es una urgencia médica
que puede producirse en personas que anteriormente tenían pulmones
normales. A pesar de llamarse a veces síndrome de distrés
respiratorio del adulto, esta afección también puede manifestarse
en niños.
Causas
El distrés respiratorio puede ser causado
por cualquier enfermedad que afecte directa o indirectamente los pulmones.
Aproximadamente un tercio de las personas que padecen este síndrome
lo desarrollan a consecuencia de una infección grave y extendida
(sepsis).
Cuando resultan afectados los pequeños sacos
de aire (alvéolos) y los capilares del pulmón, la sangre
y el líquido escapan por los espacios que se encuentran entre
los alvéolos y finalmente pasan al interior de los propios alvéolos.
La inflamación consiguiente puede conducir
a la formación de tejido cicatricial. Como consecuencia de ello,
los pulmones no pueden funcionar normalmente.
Síntomas y diagnóstico
Por lo general, el síndrome de distrés
respiratorio agudo sucede a las 24 o las 48 horas de haberse producido
la lesión original o la enfermedad. Al principio el paciente
experimenta ahogo, generalmente con una respiración rápida
y poco profunda. El médico puede escuchar sonidos crepitantes
o sibilantes en los pulmones con un fonendoscopio. La piel puede aparecer
moteada o azulada debido a la baja concentración de oxígeno
en la sangre y puede verse afectada la función de otros órganos
como el corazón y el cerebro.
El análisis de gases en sangre arterial pone
de manifiesto la baja concentración de oxígeno y las radiografías
de tórax muestran líquido en espacios que, en condiciones
normales, deberían contener aire. Puede ser necesario realizar
pruebas complementarias para confirmar que la insuficiencia cardíaca
no es la causa del problema.
Complicaciones y pronóstico
La falta de oxígeno causada por este
síndrome puede producir complicaciones en otros órganos
poco después de iniciarse la enfermedad o, si la situación
del paciente no mejora, al cabo de días o semanas. La carencia
prolongada de oxígeno puede causar complicaciones tan graves
como la insuficiencia renal. Sin un tratamiento inmediato, la falta
grave de oxígeno provocada por este síndrome causa la
muerte en el 90 por ciento de los casos. Sin embargo, con un tratamiento
adecuado pueden sobrevivir alrededor del 50 por ciento de las personas
que padecen el síndrome de distrés respiratorio.
Dado que son menos resistentes a las infecciones
pulmonares, es frecuente que los afectados por el síndrome de
distrés respiratorio del adulto desarrollen neumonía bacteriana
en algún momento en el curso de la enfermedad.
Tratamiento
Las personas que padecen este síndrome
reciben tratamiento en la unidad de cuidados intensivos. La administración
de oxígeno es fundamental para corregir los valores bajos del
mismo. Cuando no es suficiente el oxígeno suministrado con una
mascarilla, se debe usar un respirador mecánico. Este aparato
suministra oxígeno a presión a través de un tubo
insertado dentro de la nariz, la boca o la tráquea; dicha presión
ayuda a forzar el paso de oxígeno a la sangre. Se puede regular
la presión para ayudar a mantener abiertos los alvéolos
y las vías aéreas pequeñas y para asegurarse de
que los pulmones no reciben una concentración excesiva de oxígeno.
Esto último es importante, porque una concentración excesiva
de oxígeno puede lesionar los pulmones y agravar el síndrome
de distrés respiratorio del adulto.
También son importantes otros tratamientos
de apoyo, como la administración de líquidos o alimentos
por vía intravenosa, porque la deshidratación o desnutrición
pueden incrementar las probabilidades de que varios órganos dejen
de funcionar (proceso llamado fallo multiorgánico). El éxito
de los tratamientos adicionales depende de la causa subyacente del síndrome
de distrés respiratorio del adulto. Por ejemplo, los antibióticos
se administran para combatir la infección.
En general, las personas que responden inmediatamente
al tratamiento se restablecen por completo casi sin alteración
pulmonar a largo plazo. En caso de un tratamiento de larga duración
con respiración asistida, los pacientes son más propensos
a formar tejido cicatricial en los pulmones. Dicho proceso puede mejorar
a los pocos meses de haber dejado el respirador.